Hace varios años hice un viaje misionero a la Sierra Tarahumara, me enamoré de su vegetación y de la etnia rarámuri, ahora he vuelto en plan turístico con la familia para vivir experiencias inolvidables que comparto contigo con el fin de que te animes a visitar esta región en el norte del País.
Desde la ciudad de Chihuahua avanzamos por carretera 175 Km hasta el Pueblo Mágico de Creel, que está a 2,346 m sobre el nivel del mar, en el trayecto gozamos del maravilloso paisaje de todo tipo de pinos y encinos, al llegar al destino nos recibió una temperatura muy agradable, después de desayunar el guía nos llevó a conocer una cueva donde vive una familia rarámuri, que significa “pies ligeros” y nos habló de su cultura y de la excelente condición física que tienen para hacer largas caminatas y correr.
Continuamos para descubrir la Cascada de Cusárare una belleza natural rodeada de gigantescas piedras y un bosque de pinos, ahí descendimos 210 escalones para tomar las fotos obligadas y disfrutar del escenario de película, en el camino repartimos dulces a los niños rarámuris que se acercaban cariñosos a saludar y vender sus artesanías. Después fuimos al Lago de Arareko, otro hermoso lugar donde además se puede tomar una canoa y remar.

Existen unas áreas de formaciones rocosas que la naturaleza esculpió, son el Valle de los Hongos y el Valle de las Ranas, ahí se puede llegar en auto o vivir la experiencia de conducir una cuatrimoto o un racer, lo cual es ideal si se viaja en grupo de amigos.
Al regresar al centro de Creel comimos un delicioso bistec rarámuri y después Míkel, mi hijo, rentó una cuatrimoto para ir al mirador y recorrer el pueblo, después todos juntos fuimos a ver las tiendas de artesanías y cenamos en una fonda frente a la plaza principal, recomiendo pedir un burrito con chile chilaca y queso menonita, platillo típico de la región.

Tren Chepe Express
El siguiente día muy temprano llegamos a la estación del ferrocarril para tomar el Chepe Express que nos llevaría a Divisadero, viajamos en primera clase para disfrutar de los cómodos vagones, de la terraza y el desayuno ¡fue muy divertido¡.
Llegamos en menos de dos horas a las majestuosas Barrancas del Cobre que son siete barrancas, un sistema de cañones cuatro veces más grande en extensión (60 mil km2) y casi dos veces mayor en profundidad que el Gran Cañón de Colorado en Arizona, en los EUA, un paisaje espectacular.
Visitamos el Parque Aventura para entrar al restaurante y caminar sobre el piso de cristal viendo la profundidad de una de las barrancas, por motivos de la contingencia que estamos pasando las atracciones estuvieron limitadas, sin embargo Míkel y su tía tuvieron la oportunidad de experimentar la adrenalina al tirarse de las 7 tirolesas y regresar en el teleférico.
Por la tarde regresamos por carretera a la ciudad de Chihuahua, porque para nosotros solo fue una escapada de fin de semana, con más tiempo y presupuesto se puede pasar una noche en uno de los Hoteles del área y al siguiente día volver a tomar el tren que llega hasta Los Mochis, Sinaloa e ir viendo cómo cambia el paisaje. Confío en que en un futuro próximo puedas hacer este viaje.
Cuauhtémoc

Otro lugar cerca de la ciudad de Chihuahua que vale la pena visitar es Cuauhtémoc, donde habita la comunidad menonita, en ese lugar pudimos observar los campos ocupados para sembrar manzanas y pastar ganado, visitamos el Museo y Centro Cultural Menonita donde se nos explicó cómo es que llegaron a México y conocimos más de sus costumbres, también fuimos a comprar unos deliciosos quesos y salami recién hechos.
Agradecemos a Viajes TicketCenter por ofrecernos servicios muy profesionales de guía y transportación durante este viaje.
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