Qué ver de día en Guanajuato, la ciudad del oro y la plata

Invité a mi amigo José David Ibarra Torres a que escribiera para el blog porque él es originario del estado de Guanajuato y ama su historia, arte y tradiciones, esta es la primera de tres colaboraciones, le estoy muy agradecida.

Guanajuato es una población que nació en una cañada, entre cerros y montañas, que oculta la riqueza de una veta madre de oro y plata. Sus edificaciones, calles, callejones y minas adyacentes hoy son patrimonio cultural de la humanidad.

La magia y el encanto de Guanajuato incluyen el que ésta sea una tercera población, en donde en su historia de cerca de 450 años más de 20 inundaciones catastróficas marcaron sus entrañas y la vida de su gente. Hay dos poblaciones sepultadas por las inundaciones de siglos pasados, con vestigios que pueden ser admirados en varios sitios.

Debido a esas inundaciones en otro tiempo fue subido el nivel del cauce del río, que luego quedó embovedado y hoy corre sin peligro por debajo de la calle subterránea.

Para entrar a Guanajuato o transitar entre varios puntos, se cruza por túneles y la calle subterránea (el antiguo río ya embovedado), y es más recomendable conocerlos en auto, pero con un guía preferentemente porque de otra manera podría extraviarse.

Tour por la ciudad

A esta ciudad se le conoce y se le disfruta caminando, el Jardín de la Unión es el centro natural y obligado de dónde partir. Desde este punto se percibe su dimensión como detenida en el tiempo, donde se amalgaman su pasado y su presente.

Teatro Juárez

De pie frente al Teatro Juárez, se puede admirar parte de la arquitectura y sus diferentes estilos en el paso de los siglos, bajo sus cimientos se han encontrado indicios de construcciones sepultadas.

Desde ciertos puntos del Jardín de la Unión se aprecia a lo alto el Monumento al Pípila, personaje de esta ciudad al que se le atribuye el incendio de una de las puertas de la Alhóndiga de Granaditas durante el inicio de la guerra de Independencia contra el dominio español. Para llegar al monumento es posible caminar por callejones, pero para aprovechar el tiempo (y la energía, porque subir a pie puede ser cansado) es recomendable ir por el funicular, con acceso por detrás del Teatro Juárez, desde donde se llega a una explanada que abre una espectacular panorámica de Guanajuato, para tomarse la foto del recuerdo.

Desde arriba se admiran varios lugares representativos de la ciudad y casas con sus fachadas multicolores y balcones rectangulares y enrejados, las calles y callejones que serpentean y se reencuentran. Es una ciudad cubista, que fue pintada por Diego Rivera desde su perspectiva de estudio, de diversos planos. Asemeja a un juego de cubos multicolores apilados entre los cerros y la cañada.

A la distancia se ven las estructuras de piedra del exterior de algunas minas. Guanajuato se originó por los hallazgos de metales preciosos que dieron al mundo gran riqueza. Aún hay explotación de diversos minerales, aunque ahora en menor escala, en las ramificaciones de la que fue la veta madre.

Hay guías que cuentan las leyendas de Guanajuato, relatos de origen popular por sucesos originados en el pasado, y como tradición oral, se mezclaron de un realismo mágico que contribuye a darle a la ciudad un carácter místico de presencias, ruidos y visiones de otras épocas.

De bajada y de regreso al Jardín de la Unión, por la calle de Sopeña se llega al Museo Iconográfico Del Quijote (iniciado por una donación masiva coleccionada por el publicista Eulalio Ferrer), el cual cuenta con cientos de piezas y obras artísticas para hacer homenaje al Ingenioso Hidalgo, la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.

Adelante del museo, se llega al Puente del Campanero, una pequeña estructura construida en piedra sobre la callejuela y en la cual hay un pequeño café para tomarse un descanso. Más allá está el Teatro Cervantes, frente a una plaza que domina la estatua de don Quijote montado en Rocinante, acompañado por Sancho Panza sobre rucio, su burro.

De regreso, luego del Jardín de la Unión al otro extremo, se llega a la Plaza de la Paz, dominada por la Basílica Colegiata, y desde donde se puede llegar por una callecita al edificio central de la Universidad de Guanajuato. En sus escalinatas hay que tomarse otra foto que no debe faltar. Muchos intentan llegar corriendo, pero las escalinatas son engañosas y el esfuerzo les quita el aliento, aunque vale la pena por la diferente perspectiva que se obtiene de la ciudad. En el interior de la Universidad, en la planta baja, está el Museo de Historia Natural Alfredo Dugés con colecciones de botánica y zoología. 

De bajada por la misma calle de la Universidad, llamada Lascuráin de Retana y luego Pósitos, el aroma atrae hacia el Café Conquistador, un sitio curioso: asemeja a un rincón de Macondo de Cien Años de Soledad, cuando Aureliano Segundo de modo sistemático pero parsimonioso, en su locura de abundancia, empapeló la casa por dentro y por fuera de arriba abajo con billetes de a peso; el interior de este café tiene en su techo y paredes decenas de billetes, de diversas denominaciones y muchos países del mundo, colocados allí por sus clientes y visitantes a manera de decoración.

Cerca de allí por la misma calle, se llega a la Casa Museo Diego Rivera, pintor que nació en este rincón del mundo y dio a sus obras el carácter irreverente y colorido de su terruño. Hay diversas exposiciones durante el año y una muestra en su galería permanente, además de una librería y tienda de recuerdos.

A tres cuadras hacia abajo está la Plazuela de Los Ángeles, explanada de entrada hacia el estrecho Callejón del Beso, lugar de una de las tantas leyendas locales trágicas, según la cual un joven pobre y enamorado pretendía a una muchacha rica, pero cuyo padre se oponía a tal romance porque quería casarla con un rico; al hallarlos mientras platicaban de balcón a balcón en una planta alta, a menos de un metro de distancia, el progenitor enfureció y clavó un puñal a su hija, quien agonizante, recibió en la mano el último beso de su horrorizado pretendiente; el joven, días después, ante la muerte de su amada, no pudo más y se arrojó al fondo del tiro de una mina.

Bueno, pero tragedia aparte, a este lugar acuden las parejas para tomarse la foto, escuchar la leyenda y darse el tradicional beso en el tercer escalón, y-tener-muchos-años-de-felicidad-porque-si-no-sufrirán-siete-años-de-mala-suerte (según la leyenda). 

Desde este punto el visitante puede optar por seguir caminando, o ir en auto para ir a la Alhóndiga de Granaditas, un museo establecido en el otrora almacén de granos que fue el primer escenario de las batallas por la Independencia de México. Cada día 28 de mes se conmemora aquel día de septiembre de 1810, y se renueva el Fuego de la Libertad con una guardia de honor.

Otro sitio muy atractivo para el turismo es el museo de Las Momias de Guanajuato, donde se exhiben cuerpos áridos momificados luego de su sepultura en el panteón contiguo, y conservados por las condiciones ambientales de la ciudad y del sitio donde fueron depositados. Los cuerpos son expuestos en vitrinas, y en varios de ellos se conservan las ropas y atuendos con que fueron sepultados.

Túneles

Para conocer las minas, es necesario solicitar un tour, porque los sitios a los que se puede tener acceso se encuentran por la salida hacia Dolores Hidalgo. Entre las que incluyen acceso al público a parte de sus túneles están la Mina Valenciana, que en su tiempo fue considerada la mina más rica del mundo, Rayas, El Nopal y la bocamina de San Ramón; en las paredes es distinguen algunas pequeñas muestras de los minerales que se extraían.

En los alrededores hay tiendas de artesanías y de minerales en donde se ofrecen las explicaciones detalladas de los diversos minerales que se extraen de las minas, y es posible encontrar bisutería y joyería de plata, así como diversos dulces típicos de leche, cajeta o frutas, y las tradicionales charamuscas. Algunas de estas tiendas regalan pequeños cuarzos a los visitantes en grupo mientras escuchan la explicación sobre los minerales.

El Museo de Mineralogía, perteneciente a la Universidad de Guanajuato, guarda una colección de cerca de 22 mil piezas, incluidos fragmentos de meteoritos con millones de años de antigüedad, por lo que constituye uno de los acervos más importantes de América Latina.

Otro lugar recomendable para visitar es el Museo ExHacienda San Gabriel de Barrera, es una residencial señorial del siglo XVII con numerosos jardines y muebles de época, al caminar entre ellos se pierde la noción del tiempo.

Cerca está el río de donde en el pasado, los trabajadores sacaban agua para lavar los minerales triturados por las mulas. En otras épocas esos patios se llenaron de minerales preciosos, de la gran riqueza extraída de las minas de la veta madre. Guanajuato fue alguna vez el primer productor de oro y plata en el mundo, caudales que fueron en gran parte llevados a España, aunque otros se perdieron en naufragios y yacen en el fondo del Océano Atlántico. Guanajuato tiene más museos, presas y decenas de buenos restaurantes y fondas con antojitos mexicanos que todos disfrutan a precios accesibles, así que estás invitado a conocer esta bella ciudad.

Dejar un comentario